16 es un número grande, pero desde niña crecí con gatitos en mi casa. Muchos de ellos adoptados en veterinarias, regalados  por alguien o  rescatados de la calle bajo la vieja confiable: “michi sin correa, es de quien lo vea”.

El camino hacia la adopción responsable para mí fue largo y complicado. Crecí en una casa en donde los gatitos no se esterilizaban y salían a los techos a las tres de la mañana, como el cliché lo indica. Yo tenía cuatro años en esos momentos. Como era de esperarse, Carita y otro gatito que tuvimos en esa época, no vivieron en casa más de dos años, probablemente envenenados por monstruos o con otro fatídico destino a consecuencia de dejarlos callejear.

La más amorosa y con sentido de responsabilidad con los felinos y animales de compañía en general, siempre fue mi hermana mayor. Para mi mamá, que creció con animales de granja que después se convertían en un festín familiar, los animales eran seres que iban y venían, ¿veterinario? No, ni pensarlo.

Carita era un gatito muy amado por mi hermana y, sospecho que él marcó su vida para tratar de no repetir la historia. Gracias a ella esterilizamos a los siguientes gatitos que tuvimos Bisha y Ñañito, no sin antes pasar por el “pequeño accidente” de tener una camadita de cuatro bebés, solo tres sobrevivieron. Nos quedamos con Morris, el gatito naranja más tierno del mundo. A sus hermanitos, los dimos en adopción. Yo tenía 9 años.

Por fin tuvimos a tres gatos esterilizados y nunca más pasamos por el incómodo momento: “esa no es panza normal”.

Llegó un cuarto gatito cuando yo tenía 12 años, un lindísimo gatito persa que le regaló una tía a mi mamá y que, de inmediato, se ganó el corazón de mi hermana. A mis 17 años, llegó Kiki, una pequeña gatita que nunca pasó de los 3 kilos, juguetona, dramática, rebelde y traviesa. A los pocos meses llegó Peque, una gatita huraña que maullaba por caricias, pero “sin que la tocaras”. ¿Han conocido gatos así?

Ñañito partió al arcoiris un 2015, Dash a consecuencia de un terrible accidente ese mismo año, Morris voló dos años después y Bisha, su mami, vivió casi 15 años. Todos ellos golpearon mi corazón en lo más profundo. Nunca superas la pérdida tus amigos peludos.

Después llegaron Oni, Nabito, Momo, Cascabel y Nina. Así fue como llegaron a convivir 9 gatos bajo el mismo techo.

¿Durante todo este tiempo han leído decir algo sobre vacunas, antipulgas o visitas periódicas al veterinario? Nope, eso no existía. Con fortuna logramos que mi mamá ya no dejara salir a Bisha, ni a nadie, después de que unos perros la persiguieran por nuestra calle.

Fue hasta la llegada de Cascabel cuando todo cambió. Él tuvo una anemia muy fuerte, sus estudios médicos no auguraban nada bueno. Ahí fue nos enteramos de la existencia de la leucemia y sida felino, y de lo fácil que podía contagiarse en felinos no vacunados. En ese momento, Cell sintió el verdadero terror (Cell, éramos mi hermana y yo).

Es difícil imaginar ese enfermedad, con toda la ignorancia, culpa y preocupación de tener a otros ocho gatitos posiblemente contagiados. Afortunadamente recibimos los resultados negativos de Cascabel en sus exámenes de sangre.

Wow, sí que uno es lento para aprender sobre animales de compañía y la responsabilidad de tenerlos. Pero a lo largo de tantos gatitos, tantas despedidas, tantos aprendizajes, tantas decisiones de eutanasia, tantas despedidas repentinas, tantos por qué, solo me queda decir que de todas las experiencias, he aprendido, de todos y cada uno de mis michis he aprendido de amor, de cuidado y responsabilidad.

Por suerte, a medida que pasa el tiempo existe más información sobre gatos y se puede acceder a ella de forma muy fácil. Hoy, quien no sabe cómo ser un adoptante responsable, es porque no quiere y no le da la importancia que se necesita.

Hoy cuido de mis dos michis pensando si lo estaré haciendo bien y creo que esa duda es signo que uno está mejorando como tutor. Y, aunque ignoro más de lo que sé, el cuidado y atención de los gatitos está mejorando y creciendo cada vez más. Nunca dejaremos de aprender sobre estos seres increíbles.